(190) Elijo el júbilo de Dios en lugar del dolor.
El dolor es mi propia invención.
No es un pensamiento de Dios, sino uno que yo pensé aparte de Él y de Su Voluntad.
Su Voluntad para Su Hijo bienamado es dicha y sólo dicha.
Y eso es lo que elijo en lugar de lo que yo inventé.
No soy un cuerpo. Soy libre.
Pues aún soy tal como Dios me creó.